Amor, deseo y obsesión. (Obsesión)
- Tico

- 17 ene 2020
- 6 Min. de lectura
Siguiendo con este tema, hoy voy a hacer mi reflexión sobre la obsesión. Como ya adelantaba, voy a centrarme en la obsesión positiva, ya que habitualmente a esta palabra se le atribuye una connotación muy negativa que seguramente ya abordare en siguientes entradas.
Yo prefiero denominar a este cariz positivo de la obsesión, devoción. Y es muy importante, de hecho, bajo mi forma de ver las cosas es lo que separa una relación monógama del resto. En una relación puede existir mucho deseo y pasión, pero eso no determina que solamente lo sientas con una única persona, en cambio cuando tienes devoción por tu pareja o por alguien que no es tu pareja ya se puede cruzar cualquier diosa egipcia o cualquier adonis que tú con quien deseas estar es con esa persona.
Tengo un amigo que no se cansa de decir que en una pareja deben existir 3 factores: Pasión, vinculo y compromiso. Pues bien es la devoción la que hace fluir ese compromiso y la que proporcionara que cada vez existan más vínculos.
Es muy fácil saber que sientes devoción por alguien, es ese momento en el que cualquier cosa que ocurre a tu alrededor te recuerda a esa persona, es cuando cualquier cosa que ves te gustaría que también la viera esa persona, es cuando oyes una canción a lo lejos y te acercas o subes el volumen y la escuchas pensando en esa persona. Es cuando vas al súper a hacer la compra de todas las semanas y te saltas la lista de la compra, la sal, los huevos… para comprarle algo a esa persona porque no hace falta que sea ninguna fecha o que exista un motivo especial, simplemente te apetece hacerlo y punto. Te mueres de ganas por ver la cara de esa persona al recibirlo. Siempre he dicho que los regalos deberían producir más placer a quien los da que a quien los recibe.
Dicen que existen personas más detallistas y más cariñosas que otras, puede ser, yo no lo creo. Cuando te nace, simplemente te nace y ya está. Yo, por ejemplo, recuerdo que uno de los defectos que me atribuía mi ex-mujer era el de ser soso, poco detallista y poco cariñoso…y lo gracioso es que yo creía que lo era de tanto que me lo repetía. Pues bien, ese soso, serio y poco detallista resulta que conoció a alguien que puso su mundo patas arriba y que mira por donde, ahora recuerda las fechas, siente placer y ganas de tener detalles y además se muere de ganas por ser como un puñetero osito amoroso empalagoso como el turrón de Jijona. Cuando sientes esa devoción, ese momento mágico en el que recibes un mensaje o una llamada de esa persona y te cambia la cara, se te ilumina el día, aunque sea un puñetero martes de Navidad.
La devoción hace que: Si hace sol te acuerdes, si nieva te acuerdes, si llueve te mega acuerdes. Y ojo, aquí los talibanes de la auto contemplación y la auto suficiencia dirán: Tete cuidado que eso es enfermizo. Y tienen razón si absolutamente descontrolas tu vida, y te comienza a afectar a tus estudios, en tu trabajo, en tus metas, en tus sueños. Pero si es sano y simplemente has integrado en tu vida a esa persona, pues no hay nada malo. ¡Es genial!!! Simplemente que si también ocurre en la otra persona con toda seguridad os espera una bonita vida juntos.
Y no tiene nada que ver con robar los espacios personales, eso es otro tema, cada cual su parcela, su trabajo, sus obligaciones y sus aficiones, las comunes se comparten en tiempo y espacio y las individuales obviamente no se comparten al 100% pero al menos un mínimo de interés por qué le fascina a la otra persona y que menos que mostrar ese interés por saber porque y porque no, introducirte un poco en su mundo. Cuando existe la devoción eso ni cuesta, ni se pregunta, se hace… la devoción hace que tengas un listado de cosas que hacer o repetir con la otra persona interminable, vamos que si se tuvieran que escribir haría falta un rollo como aquel que usaban los romanos para publicar los edictos, pero del tamaño de una bobina de papel digna de la imprenta de periódico donde trabajaba Clark Kent.
Por el contrario, cuando no hay devoción…Ufff, tempestades y huracanes a la vista. Se nota mucho cuando no hay devoción, es súper evidente. Y da igual que se intente disimular por un tiempo, al final sale a la luz. Puede existir la pareja sin devoción mutua, la respuesta es SI, de hecho, existen muchísimas parejas así a nuestro alrededor, no es lo ideal, pero por acomodamiento, por compañía, por lazos, por intereses, el caso es que existen. Pueden existir follamiguismos sin devoción, claro, esa es básicamente la naturaleza de ese tipo de relaciones. Puede existir un híbrido de ambos, la respuesta es SI también, pero virgen del amor hermoso en este caso…en principio puede volverse bastante inestable, una lucha de poder, una lucha de demandas, deberíamos analizar si es un problema de comunicación (solventable) o un problema de afinidad en el que la persona sin devoción no quiere tenerla contigo (insolventable).
Entonces porque en muchos casos a pesar del cariño y la pasión es tan difícil, pues porque como he adelantado antes, entra en escena la comunicación, y la comunicación ya no es innata, ya es racional, y además es bilateral (lo que se quiere decir, no siempre es lo que se percibe), ahí entran las torpezas comunicativas, los egos, los juegos post-adolescentes de misterio y conquista, las vivencias anteriores, los traumas y miedos del pasado, etc… Joder y da mucha tristeza, pero ocurre y es normal, algunas parejas se recuperan y otras por desgracia no. Yo espero que, si alguna vez os encontráis en un problema por la comunicación y teniéndoos toda la devoción del mundo el uno por él otro, seáis capaces de recuperaros porque ya lo creo que vale la pena y más teniéndoos lo que más importa. Pensad detenidamente después de la frustración natural, mi consejo en este punto es olvidaros de las palabras y centraros en los hechos. Seguro que debe existir la forma de comunicaros, que hay camino y que debéis encontrarlo juntos o por separado, pero una vez en el camino, a partir de ahí, comunicaros bien como habéis aprendido y construid vuestro futuro desde esa correcta cimentación, tened en cuenta que no construis sobre roca firme pero que también se puede construir sobre lodo y que ahora además ya habéis aprendido a hacerlo.
Tened en cuenta que absolutamente ninguna relación se construye en roca firme y menos a los 40s, cada cual es de un padre y una madre, con vidas paralelas que pueden ser radicalmente opuestas, así que todos tenemos nuestras mochilitas Ya no hay cuadernos totalmente en blanco, pero siguen quedando muchas hojas…comprad un carrito de la compra meted las mochilas dentro y empujarlo a la vez, a turnos, cómo queráis…
Y ahora os preguntareis, cómo se llega a la devoción, pues sin prisa y sin forzar, se va dando sola porque no existe de inicio. De inicio todo es pasión, deseo y ni te conoces, ni te comprendes, ni nada de nada, pero poco a poco compartiendo las personas se van conociendo, se sienten bien juntos, se comienzan a entender y no solo a nivel de valores y aspiraciones, sino que también entiendes las actitudes y la forma de hacer las cosas o de reaccionar ante los estímulos buenos y los malos. Vas comprendiendo cosas del otro y el otro comienza a entender cosas de ti, es verdad que para eso hace falta paciencia y empatía, pero la pequeña devoción incipiente te proporciona esas ganas de quedarte, de entender y de solventar los problemas que he descrito.
La devoción se puede graduar, pues claro, tanto que me atrevería a decir que en ninguna pareja la devoción es idéntica en ambos, pero bueno, es que nada es idéntico en ambos, son ADNs distintos. ¿Cuál es el problema? Ninguno si existe.
Como la devoción es innata cuando se proporciona y al mismo tiempo es muy fácil percibir su presencia o su ausencia y se vuelve algo indispensable en la pareja ideal. No hay nada más gratificante para tu pareja que sentirse la chica o el chico más importante del universo para ti, y no hace falta absolutamente nada más para enamorar de por vida a alguien que ya siente cosas por ti…Hacerle sentir lo más importante, preocuparte, tener interés y querer verlo, no hay más trucos.
Qué barbaridad que tío mas rollero este del blog (tiene rollito no, rollazo), que plasta por favor, de un tema que ni chicha ni limoná vaya castaña nos ha metido, bueno ya os dejo descansar. Continuaré próximamente con el tema final de esta trilogía auto terapéutica, el amor.




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