top of page

El encuentro I

  • Foto del escritor: Tico
    Tico
  • 2 ene 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 13 ene 2020

El encuentro de dos completos desconocidos que habían estado chateando un tiempo en las redes sociales. Un encuentro un tanto místico, un encuentro caída la media noche en una noche primaveral de luna llena. Dos personas solas, dos personas con miles de dudas y millones de miedos, dos personas sin saber muy bien que quería el otro…Pero ambos sabían y tenían muy claro que lo que tenían delante lo querían vivir.

Que será de nosotros mañana, nadie sabe, pero ambos sabemos que ocurrirá hoy, esta misma noche. Yo por el brillo de tus oscuros ojos (porque los ojos si hacen chiribitas), por la rojez de tus mejillas y esa sonrisa eléctrica que a la par de pícara se confunde con tímida puedo adivinar que me deseas. Yo escuchando a Edd Sheran de fondo y a lo lejos no dejo de susurrarte al oído “I'm in love with the shape of you”. Los dos tenemos muy claro que nuestros cuerpos se van a fundir en uno como hace rato que lo han hecho nuestros corazones, y como hace tiempo lo hicieron nuestras mentes.

Era una noche fresca en esa azotea, pero no importaba porque la sangre nos hervía. Mis labios se juntaron con tus mejillas, tu levantaste un poco tu cabeza dejándome vía libre para alcanzar tus labios…nuestras bocas se juntaron, tu saliva me sabia afrutada y deliciosamente adictiva. Mientras mis manos recorrían tu espalda y te aferraban a mí, mi boca fue deslizándose por tu mentón, buscando tu cuello y sintiendo tu perfume embriagador, empuje tu chaqueta fuera de tus hombros y esta cayó al suelo, a ninguno nos importó.

Mi boca recorría tus hombros desnudos y fue bajando hasta tu escote, notaba como tu respiración se aceleraba y los latidos de tu corazón eran audibles desde los pocos centímetros que nos separaban, tus manos no dudaron en soltar el broche de tu sujetador strapless y este cayó al suelo cuando baje tu top hasta la cintura. Como un poseso o un enajenado mis manos agarraron tus pechos con firmeza y los revolvieron para que mi boca intentara inútilmente engullirlos enteros, mis dientes y mi lengua jugando y rodeando tus ricos y duros pezones, estaba mamando como un bebe…oyéndote suspirar y sintiendo como tus delicadas manos estaban soltando mi cinturón y haciéndose espacio dentro de mis pantalones.

La excitación me puede, no me puedo controlar, he perdido la noción del tiempo y del espacio, solo sé que te deseo, que te deseo más que a nada. Te empujo sobre una tumbona que por una de esas casualidades allí se encontraba…de repente todo ocurre muy rápido, te desabrocho los vaqueros ceñidos y estiro con la fuerza que el deseo me proporciona, todavía no sé muy bien como pero allí salió todo despedido, tus zapatos, los pantalones… ¡De repente tu figura delante mío, tu rostro, tus ojos brillando, tu sonrisa, tu pelo desordenado, tus maravillosos pechos, tu abdomen, tus finas piernas, tus caderas con ese minúsculo tanga negro… textualmente, me tienes delante babeando!!!

Sin dudarlo ni un instante mis brazos separan tus muslos y mi cabeza se sumerge entre tus largas piernas, mis dedos apartan tu tanga levemente y mi boca besa tus otros labios que desprenden un aroma y un sabor increíblemente sabroso, mi lengua no tarda en encontrar el botoncito y quedarse prendada jugando con él, mis curiosos dedos se introducen dentro suavemente y a modo de gancho empiezan a presionar y a jugar con la humedad. Tú has encontrado un cojín y te lo pones frente a la cara totalmente desencajada de placer. Tus esfuerzos por ser sigilosa son inútiles y escucho tus finos gemidos a través del cojín. Sin previo aviso noto como tu espalda se arquea, tu cuerpo se tensa y un torrente cálido me sorprende y me inunda la cara mmmmmm, me encanta ahora mi barbita, mi nariz, mis mejillas, todo sabe a ti.

Yo todavía degustándote y relamiéndome, veo cómo te levantas, me miras pícaramente, me empujas con energía contra la pared, de un tirón me bajas los pantalones y los calzoncillos hasta las rodillas, te pones en cuclillas, estoy excitado y alucinado, totalmente erecto frente a ti, tus ojos clavados en los míos, sin mediar palabra tus manos comienzan a masturbarme mientras tu boca y tu lengua comienza a recorrerla, mmmm madre mía la visión que tengo de tu trasero y de ese tanga en cuclillas mientras estas engulléndome como poseída por la excitación es tal y como en mis mejores sueños o deseos eróticos. ¡Eres maravillosa, que increíble eres con la boca, necesito estar dentro de ti, quiero estar dentro de ti, quiero sentirme dentro, si sigues asi no voy a aguantar mucho!!!!

Me dices: ¡Cállate eso luego, ahora quiero saborearte yo!!! Al oír esto te agarro del pelo, del moño y comienzo a mover mis caderas, cada vez es más profundo, mis gemidos no dejan escuchar tus resoplidos, cada vez eres más enérgica, cada vez estoy más y más excitado, mis caderas cada vez se mueven más rápido y al final un grito, un gemido, un aullido que detuvo el tiempo y me deja palpitando mientras derramo todo dentro de ti…Tu saliva, mi semen rezuman de tu boca, chorretones caen sobre tus pechos y se pierden por tu canalillo, me miras con satisfacción mientras sigues masturbándome muy suavemente mientras los últimos espasmos ocurren. Te miro y me miras, te sonríes y me sonrió, me muero de ganas por besarte, mi querida desconocida, creo que me he enamorado…

Nos besamos y nos acurrucamos en la tumbona, solamente tapándonos por encima con la ropa, nos quedamos viendo las estrellas relajados y acaramelados…pronto me di cuenta que te habías dormido, te agarre en brazos y te baje a la cama, me quede un rato en la puerta viendo como dormías y después me acosté junto a ti.

En el próximo relato de ésta serie, contaré que paso luego…



Comentarios


Post: Blog2_Post

EL DILEMA DE APOPHIS

© 2023 por Vicent Garcés. Creada con Wix.com

bottom of page